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La Iglesia de Corrientes se prepara para vivir con esperanza el Jubileo Ordinario del año 2025

La Iglesia se prepara para vivir en el 2025, el Jubileo Ordinario que estará iluminado con el lema: «La esperanza no defrauda» (Rom 5,5). Será un tiempo en el que se experimenta que la santidad de Dios nos transforma. El Año Santo finalizará el domingo 28 de diciembre de 2025 [cf. Bula 6].

En la Iglesia particular de Corrientes, el domingo 29 de diciembre se dará apertura solemne del Año Jubilar.  A las 19.30 se concentrarán los fieles en la Iglesia Santa Rita para caminar y llegar al templo parroquial “Nuestra Señora del Rosario” y celebrar la Solemne Eucaristía a las 20. Todas las parroquias tendrán un texto ritual y un gesto en común con una procesión de entrada todos juntos, adecuando los horarios de celebración de cada comunidad.

En la Bula de convocación para este Año Santo, el Papa Francisco deseaba que el Jubileo “pueda ser para todos un momento de encuentro vivo y personal con el Señor Jesús, «puerta» de salvación (cf. Jn 10,7.9); con Él, a quien la Iglesia tiene la misión de anunciar siempre, en todas partes y a todos como «nuestra esperanza» (1 Tm 1,1).

Una de las gracias que se ofrece en el tiempo jubilar, es el de las indulgencias, palabra indulgencia proviene del latín indulgentia, cuyo significado es perdón, clemencia, misericordia.

Para lucrar estas indulgencias, se establecieron los cinco santuarios de la Arquidiócesis de Corrientes como lugares ordinarios de acogida y espacios privilegiados de esperanza. Los mismos son: Santuario Basílica de Itatí, Santuario de la Cruz de los Milagros, Santuario Virgen de la Merced, Santuario de san Pantaleón, y Santuario de san Cayetano. Se propone de manera extraordinaria que cada comunidad parroquial (Movimiento- Pastoral- etc.) pueda establecer algún/os día/s para recibir la Gracia de la Indulgencia.

 

La gracia de las indulgencias

La indulgencia, permite descubrir y experimentar los atributos de Dios que no tienen límites. Ayuda a tomar conciencia de las consecuencias temporales que tiene el pecado con la pérdida de la gracia y las dificultades, condicionantes, inclinaciones que acarrea la misma (lo podemos ver más desarrollado en la Bula).

La persona conoce dichas limitaciones y le pide a Dios la gracia de poder asumirlas, sanar, perdonar y liberar: la indulgencia se busca. Es el inicio de un fascinante camino de transformación en el que se requiere la participación activa. En ese sentido es que se habla de “ganar la indulgencia”: ¿qué significa esta expresión? Algo muy simple y sencillo, poner los medios necesarios para que esa gracia y misericordia de Dios se haga posible en lo concreto de la vida personal, en ella la indulgencia se encuentra.

Para ello contamos con los medios necesarios: por un lado, la Gracia y Misericordia de Dios que se nos regala y otorga: la indulgencia es don; por otro parte, el esfuerzo de lo que implica trabajar la propia humanidad, que no es tan simple y sencilla por nuestros propios límites, dolores, heridas: es tarea. Lograr la meta de alcanzar la indulgencia es posible integrando ambas dimensiones, teniendo la confianza que solamente desde la fe se pueden recorrer determinados caminos interiores. ¡Que el Señor nos ayude a disponer el corazón para sanar y perdonar!

Desde esta certeza de fe nos animamos a celebrar los caminos jubilares. Qué providente es la Bula de convocación con ocasión del Jubileo Ordinario 2025: «La esperanza no defrauda» (Rom 5,5). Se nos invita a realizar procesos que acorten las distancias entre búsquedas de ideal y justicia, tomar conciencia del poder de la imaginación y de la fe, la importancia del amor y de la compasión, la tensión entre la realidad y los ideal, sacar lecciones de humildad y autoconciencia. Para ello necesitamos momentos fuertes para alimentar la fe y robustecer la esperanza, «compañera insustituible que permite vislumbrar la meta: el encuentro con el Señor Jesús» [Bula 5].

 

 

 

NOTA: A la derecha de la página, en Archivos, se puede bajar la BULA DE CONVOCACIÓN DEL JUBILEO ORDINARIO DEL AÑO 2025 y el decreto de monseñor Stanovnik sobre las Indulgencias en la Arquidiócesis.